Los días siguientes fueron un torbellino de actividad política y sensaciones extrañas para Valeriah. La unión estratégica con Marcus se había formalizado en una gran ceremonia donde ambos clanes habían jurado lealtad mutua. Ante todos, caminaban hombro con hombro, firmes, decididos, proyectando la imagen de una fuerza unida e invencible capaz de hacer frente a las leyes del Palacio de Obsidiana.
Pero en privado, las cosas eran muy diferentes. Valeriah se sentía agotada, como si alguien le hubie