El imponente Castillo de Cristal se alzaba majestuoso bajo la luna, sus torres diáfanas reflejando la luz astral con una pureza sobrenatural. Valeriah había llegado. La energía de la Manada Luz de Luna, aunque más tranquila que la del Castillo Dorado, pulsaba con una magia ancestral que reconfortaba su alma. Había sido mucho tiempo, demasiado, desde su última visita.
Se dirigió sin demora al corazón del castillo: el Santuario de Selena. No era un templo ostentoso, sino una cueva de cristal natu