La creciente audacia de los Devoradores de Almas había forzado la mano de Kai. No podía seguir esperando en el castillo mientras su reino era desangrado. Los ataques se habían vuelto más frecuentes, más organizados, y la desaparición de los niños de la Manada del Río Esmeralda era una herida abierta en el corazón de su liderazgo. Decidió tomar la iniciativa, liderar un equipo de exploración hacia la zona fronteriza más afectada, cerca del punto donde las incursiones de las criaturas eran más de