Caminé con paso firme, sin prisa, marcando el ritmo que todos esperaban de un Alfa.
Azura iba detrás de mí, con la cabeza gacha, moviéndose como si cada paso le doliera.
El efecto era… perfecto.
Cruel, necesario, y parte del juego.
Al cruzar la entrada del salón, la vi.
Lilith.
Exteriormente lucía igual que siempre: postura firme, expresión neutra, mirada calculada y una sonrisa bien marcada… pero había algo distinto hoy. No sabría explicarlo. Como si parte de su mente estuviera lejos, ocupad