La oficina olía a polvo viejo y tinta encerrada. No debería estar ahí, lo sabía… pero si algún día quería ser libre, no me quedaba otra opción que confiar en que él podría hacerlo. Si Vastyr me liberaba, solo necesitaba una oportunidad. Era lo único que pedía.
Cerré la puerta con cuidado y me acerqué al escritorio principal, donde los cajones seguían entreabiertos, como si alguien hubiera salido con prisa.
Comencé a leer cada hoja que encontraba, aunque mi lectura era… deficiente, por decir poc