Zane
El amanecer se filtraba por las ventanas de la habitación principal, bañando con su luz dorada el rostro de Luna. Zane la observaba dormir, maravillado por la paz que irradiaba. Había pasado una semana desde la batalla final, desde que habían derrotado a sus enemigos y reclamado su lugar como líderes legítimos. Una semana de reconstrucción, de sanar heridas, tanto físicas como emocionales.
Con cuidado de no despertarla, Zane se levantó y se acercó a la ventana. Su territorio se extendía an