Luna
El amanecer pintaba el cielo con tonalidades doradas y rosáceas mientras Luna contemplaba el vasto territorio desde lo alto de la colina. A su lado, Zane permanecía en silencio, su imponente figura recortada contra el horizonte. Habían pasado seis meses desde que derrotaron a la coalición de manadas enemigas, seis meses de reconstrucción, de sanación, de amor.
Luna respiró profundamente, dejando que el aire fresco de la mañana llenara sus pulmones. Su cabello, ahora más largo, ondeaba con