Zane
El amanecer se filtraba entre las cortinas de la habitación principal, dibujando patrones dorados sobre la piel desnuda de Luna. Zane la observaba dormir, maravillado por la paz que irradiaba su rostro. Había pasado la noche entera velando su sueño, incapaz de cerrar los ojos por temor a que todo fuera un sueño.
La batalla había terminado. Las amenazas externas habían sido neutralizadas. Y sin embargo, la verdadera batalla, la que había librado en su interior durante tanto tiempo, apenas c