Luna
El amanecer se filtraba por las cortinas de la habitación principal, dibujando patrones dorados sobre la piel desnuda de Luna. Abrió los ojos lentamente, encontrándose envuelta en los fuertes brazos de Zane. Su respiración era profunda y rítmica, señal de que seguía dormido. Con delicadeza, pasó sus dedos por el contorno de su mandíbula, maravillándose de cómo este hombre, temido por tantos, podía parecer tan en paz mientras dormía.
Tres semanas habían pasado desde la ceremonia que la habí