Luna
La noche había caído sobre el territorio de Zane, y con ella, un silencio inquietante que presagiaba la tormenta que se avecinaba. Luna observaba desde la ventana de la habitación principal cómo las nubes oscuras se arremolinaban en el cielo, ocultando las estrellas que tantas veces le habían servido de consuelo.
Sus dedos rozaron el cristal frío mientras su mente divagaba entre recuerdos y temores. Hacía apenas unas semanas, era una loba rechazada, sin manada y sin rumbo. Ahora, estaba a