Luna
El amanecer apenas despuntaba cuando Luna abrió los ojos. A su lado, Zane dormía profundamente, su respiración acompasada y tranquila, tan diferente de la tensión que mostraba durante el día. Observó su rostro relajado, las líneas de preocupación suavizadas por el sueño, y sintió una oleada de determinación recorrer su cuerpo.
Hoy no sería solo la compañera del Alfa. Hoy demostraría que también era una guerrera.
Se deslizó fuera de la cama con sigilo, vistiéndose con ropa cómoda y resisten