Zane
La noche había caído sobre el territorio de Zane, y con ella, un silencio que parecía envolver cada rincón del bosque. La luna, casi llena, proyectaba su luz plateada a través de los ventanales de la habitación principal, dibujando sombras alargadas sobre el suelo de madera.
Zane permanecía de pie junto a la ventana, observando el horizonte con la mirada perdida. Sus hombros, habitualmente erguidos en una postura dominante, parecían ahora cargados con un peso invisible. Luna lo observaba d