Simón
El jefe Simón se podía ver en los ojos inexpresivos del vampiro, al tiempo que el resplandor de la luna se reflejaba en las enormes uñas puntiagudas con las que lo atacaba, “de blanco brillante a rojo oscuro”, pensó al sentir cómo estas le rasgaban la carne. “Esta vez, sí moriré, ojalá que no me lleven al infierno donde debe de estar la infiel de mi exmujer y que mi cuerpo sea respetado cuando ya no emita calor, aunque qué importa eso si ya no sentiré nada y de todas formas no sé qué hay