El Gran Alfa
El cielo aún se tintaba de tonos oscuros, distando la esperanza de que los rayos del sol afectaran de alguna forma a los vampiros, a quienes, a pesar de sufrir bajas, su capacidad para luchar sin tregua no amilanaba. Escobar aulló para intentar animar a su manada, instarlos a luchar pese a las heridas, como él mismo lo estaba haciendo: —Ánimo, podremos superar esto, hemos podido con situaciones peores.
—Les repito que están perdidos; se puede sentir en el aire la saliva seca de la