ALBERTO
La luna brillaba en el cielo y parecía que fuera a caer para ayudar a luchar a los lobos, quienes saltaban buscando romper los cuellos a los vampiros, pero estos los esquivaban y además los herían al contraatacarlos. Incluso el gran Alfa Escobar, a pesar de estar en su tamaño de montaña, forzando sus células a esa enorme ampliación, a cada segundo sufría cortadas de las armas ninjas y de los colmillos de sus atacantes; por eso las expectativas del triunfo empezaron a apagarse.
—Esos chu