Simón
—Al fin llegamos; al recordar todo lo que nos sucedió antes de llegar aquí, se me ponen los pelos de gallina.
—Me parece que está equivocado, jefe Simón, se dice que es la piel de gallina o los pelos de punta.
—Tienes razón, Guichón, es que ya no sé ni qué decir, ni qué pensar; por lo menos no entiendo el motivo, ¿del porqué no pudiste prever esos acontecimientos en el aeropuerto?
—Lo he reflexionado y llegué a la conclusión de que puede ser que algún poder celestial del ángel hubiera int