NATALIA
—Jefe, destruiremos a este demonio-montaña, encontraremos la forma—. Juan sonreía con la adrenalina a flor de piel.
—Sé que la hallaremos, pero no va a ser debajo de los escombros de esta fortaleza que se cae a pedazos. Es mejor que nos repleguemos—. El gran lobo Alfa, Aulló, y enseguida todos empezaron a salir buscando huecos entre el techo y los ríos de lava. Sin embargo, el demonio empezó a moverse, intentando aplastarlos como hormigas.
—Rápido atáquenlo con los lanzamisiles que tene