DAS
El monstruo levantó su espada de huesos y decidió embestir a la manada, pues se molestó al recibir una lluvia de balas. Ellos lo único que pudieron hacer fue retroceder hasta que una enorme puerta se cerró a sus espaldas, quitándoles la posibilidad de huir.
—Si de pronto alguno sobrevive, lo utilizaré para mis experimentos —. El anciano holograma se sentó en un rincón a observar.
El esqueleto blandió su espada contra unos guardaespaldas que vaciaban sus armas sin éxito, quienes al sentir el