ALBERTO
—Por favor, deténganse, no quiero pelear más, no le veo el objetivo—. Alberto no soportó el aroma de Helión y de nuevo se transformó en humano.
—Tienes razón, lobo, mis órdenes son ofrecerles un puesto en nuestro equipo o destruirlos—. Simón se le acercó sin que sus pies hicieran ruido.
—Es injusto, debería de darnos tiempo para reflexionar, además de ofrecernos algunos beneficios, como una oferta laboral no de esclavitud—. Alberto con una mano se tapó la nariz y la otra la sostuvo en g