MARIANA
En ese pueblo distante, el tamborileo de los fusiles helaba los corazones de quienes los escuchaban. A Mariana también le disparaban, a ella le parecía que los cañones escupían gusanos de fuego que destrozaban a los desafortunados que los detenían. Se imaginó saltando entre las balas, destrozando a los hombres malos, pero acabó con no conseguir esquivar y atacar al mismo tiempo, por eso, sin pensarlo dos veces, dio media vuelta y huyó al bosque, donde corrió hasta que dejó de escuchar e