Alberto
—Por favor, contrólate, no quiero que cometas algo apresurado y que nos hagas destruir.
—Lobo, lo intentaré, pero ya sabes que no me aguanto nada.
—Señor vampiro, no me gustó lo que sucedió en esa plaza de abastos.
—Ay, Alberto, es que no me aguanto la manera en que nos trató esa dama verdulera, es que me menospreció y entonces entré en cólera y una cosa llevó a la otra y ese mercado de frutas y verduras se tornó en una carnicería.
—No hablemos más de eso, es algo muy cruel; todas esas