Alberto
Todo parecía una mentira, un sueño o una alucinación de no ser porque aún caían hojas y tierra, además de la destrucción del paisaje, que les recordaba el inmenso animal que dormía cerca de ellos y cuando al fin todo se tranquilizó todos volvieron a su forma de humanos y el primero en hablar fue Alberto: —Se siente maravilloso este aire puro, ya no soportaba estar encerrado.
—O sea que ahora le echará la culpa de las estupideces al encierro—. Mariana acompañó sus reproches con una mirad