Mundo ficciónIniciar sesiónEl cielo se abría lentamente sobre el mar, como si el día despertara con la misma pesadez que Ángel sentía al bajar del autobús.
El aire estaba saturado de sal, calor y ese olor a humedad que sólo puede nacer del mar abierto. La brisa, aunque tímida, acariciaba su rostro con una dulzura engañosa que apenas lograba aliviar el bochorno a pesar de todo, respiró hondo y cerró los ojos.No buscaba frescura solo quería un poco de paz y silencio.Estaba solo. Lo sabía, lo sent






