Mundo ficciónIniciar sesiónLas últimas dos semanas en la casa de Coromoto habían transcurrido en una aparente calma.
Ella se había convencido —o había intentado convencerse— de que todo estaba bien.William seguía ahí, compartían el techo, el almuerzo, incluso algunos silencios incomodos que antes no estaban, Pero algo dentro de ella, esa intuición que solo se agudiza con los años y con el amor vivido, le gritaba que no, que no todo estaba en orden.William había cambiado y eso no era algo evidente p






