CAPÍTULO 79: SIRENAS
Jacob
Las luces azules de la ambulancia me taladran la vista mientras la sigo de cerca. El sonido de la sirena atraviesa el parabrisas y se mete directo en mi pecho. Aprieto el volante hasta que me crujen los nudillos y acelero en cada semáforo como si mi vida dependiera de alcanzarla. No pienso en multas, no pienso en nada más que en el cuerpo de mi tía Margaret tendido en esa camilla, con una mascarilla que le cubre la mitad del rostro y las manos inmóviles a los costados