Marina
Las palabras de David retumban en mi mente mientras me encuentro acostada , hace ya unas dos horas que regresé. La mansión está mucho más silenciosa de lo normal y lo agradezco, ahora mismo no me encuentro con el ánimo necesario para lidiar con Salvador o la lagarta.
Solo pensar en esa mujer me hierve la sangre, aún tengo las marcas de sus uñas en mi piel.
Sin embargo, nada de eso importa mientras pienso en Daniel. El abogado me dijo que no había encontrado una sola señal de él, lo cuál p