Capítulo 21
Roma llegó esa tarde a casa con los niños después de una jornada agotadora. Apenas empujó la puerta los pequeños soltaron las mochilas en el sofá de la sala y salieron disparados por el pasillo como dos torbellinos imparables, entre risas y gritos que resonaban contra las paredes. Roma, en cambio, se dejó caer sobre el sofá, respirando hondo, intentando que la pesadez de sus hombros se aligerara un poco. A veces quisiera tener la misma energía que sus hijos, para salir corriendo si