Capítulo 19
El sonido del despertador irrumpió en la habitación justo cuando la luz del amanecer apenas comenzaba a filtrarse por las cortinas. Roma abrió los ojos con una mezcla de cansancio y determinación. Sus hijos habían retomado las clases desde hace una semana y, aunque cada mañana era una batalla contra el tiempo, ese también era el momento más íntimo y real de su vida. Allí no existía el apellido, ni la empresa ni la constante sombra de Magnus sobre ella. En ese momento solo era ella: