—¡Juls! —Julia corrió hacia mí apenas me vio.
Antes de bajar al comedor, había pasado por mi habitación. Me di una ducha rápida y me cambié la ropa. No quería que los vampiros del castillo quedaran ciegos por los celos del monarca.
Ya me podían agradecer por permitirles seguir con los ojos en sus cuencas.
Así que ahora me encontraba con mis hermanos después de estar toda la noche separados. Los pequeños brazos de Julia me envolvieron, mientras su cabeza se reposaba contra mí. Incluso Nótt y Dag