Miré por encima del chico tatuado. Una sonrisa comenzó a formarse en mis labios, centrando mi atención en el hombre que se acercaba a paso lento hacia nosotros. Todas las personas cercanas se apartaron disimuladamente, como si nadie quisiera cruzarse en su camino. Y es que su aura era peligrosa, su mirada tan seria que recordé que por más amable que se mostrara conmigo y mis hermanos, Donovan seguía siendo el monarca, el rey.
Y no podía subestimarlo.
Nadie debería subestimarlo.
Tan peligroso y