Mundo ficciónIniciar sesiónAleck ha intentado huir toda su vida de las miradas ajenas, creyéndose inferior y vulnerable por ser tan diferente, pero al quedar atrapado en medio de la cuarta guerra mundial, donde las últimas dos ciudades del planeta se destruyen hasta los cimientos, descubrirá lo que es ser realmente débil, y tendrá que tomar el valor del que no ha hecho acopio en toda su vida para intentar detenerla, al lado del hombre que le dará una razón para sonreír
Leer másEl eco de nuestros pasos en las calles vacías es, cuando menos, escalofriante. La coleta que hizo Lúa en su cabello cuelga desperdigada por toda su espalda, y en vano intenta ponerla de nuevo en su sitio. Yo, en cambio, tengo los cordones desamarrados, pero ¿Quién tiene tiempo de amarrarlos? Cuando llegamos a la entrada del gran edificio donde vimos al presidente en la mañana, estoy cansado y pegajoso. —Solo tenemos que contarle al presidente lo que sabemos y decirle que no ataque a los civiles de las arcas —me dice, amarrando de nuevo la coleta con la liga elástica. —¿Crees que funcione? —la liga se rompe al fin después de varios intentos, y ella la desecha sin ningún remordimiento, como el que tira una goma de mascar en cualquier basurero; opta por dejar su cabello caer libre y este se le enreda de inmediato en la cara. —No lo sé, pero hay una gran posibilidad, tu solo dile que lo van a matar si no lo hace. Verás cómo colabora. —¿Yo le diré?
Capítulo 22Nos toman de una manera más delicada de lo que espero y nos guían al ascensor, esposados, solamente dos guardias entran con nosotros, Rombru no sube. Cuando las puertas se cierran observo a los guardias, tienen tan mala postura que podría derribarlos a los dos yo solo en diez segundos, pero también noto que hay una pequeña cámara de seguridad en una esquina, no lograríamos salir del edificio jamás. Observo a Pol, está calmado y respira profundo.—Lo sospechabas ¿cierto? — le digo —Que él era su hijo o algo sí—Él asiente, el silencio.Mis esposas están un poco ajustadas, y cuando bajamos al piso menos seis, ya tengo los dedos entumecidos.Cuando la puerta se abre nos obligan a avanzar un paso para salir del ascensor y cuando las puertas se cierran nos quedamos en una oscuridad que se extingue al final de
Capítulo 21Esta noche no hay sueños, ni pesadillas, solo una oscuridad calmada y pacífica, y cuando despierto estoy acostado de lado sobre el hombro de Pol, su brazo pasa por detrás de mi cabeza y reposa en mi espalda. Está tan tibio, y el ambiente frío del lugar lo hace más reconfortante. Paso mi mano por su pecho desnudo, y de nuevo descubro esa línea de vellos que cubre sus pectorales y hace una línea delgada que se pierde en su ombligo, y lo sigo acariciando con suavidad, perdiéndome en cada sensación, en los abdominales bien definidos, y sus enormes piernas enredadas en las mías. De algo tubo que servir toda una vida de entrenar y formarse.—No sabía que te gustaran velludos —me habla al sentir que llevo buen rato acariciándole el pecho. Me encojo de hombros.—Nunca me había puesto a pensar en eso, solo sé que en t
Siento una sensación fría en el estómago, como un vacío, como caer.—Rosa… Rosa dos — nadie contesta al otro lado, así que me quito el auricular y lo meto en uno de los bolsillos. Cierro los ojos y respiro. Soy un soldado, me han entrenado toda la vida para situaciones como esta —Físicamente —me digo en voz alta —me han entrenado físicamente, no sé cómo pensar — pienso qué haría Aleck, qué haría mi padre… Ellos no se rendirían, supongo, no sin dar la pelea. Doy media vuelta y comienzo a caminar de nuevo por los pasillos, las bombillas de color blanco le dan un especto claustrofóbico, ¿o soy yo?Cuando llego de nuevo a la pequeña oficina, el guardia está en la misma posición en que lo dejé. Recuerdo el camino, claro que lo recuerdo, solo tengo que deshacer mis propios pasos y salir a
Último capítulo