El camino fue un poco más dificultoso de lo que creí al principio. Las llamas se extendían con rapidez, señal de que debíamos escapar de aquí lo más pronto posible, antes de que fuera demasiado tarde. Cuando llegamos a la cabaña, noté que había más personas alrededor. Un grupo de lobos, brujos y vampiros nos dieron la bienvenida.
Escuché a los vampiros cuchichear. Todos hablaban de una reina carmesí y me tomó unos segundos darme cuenta de que se trataba de mí.
¿Yo era la reina carmesí?
Me sentí