Cuando abrí los ojos y fui consciente de mí misma, me encontraba en el castillo. Miré hacia el familiar techo de mi habitación, las rosas que no faltaban a dónde fuera que viera, sintiendo la paz y la tranquilidad de estar en casa.
No sabía cuando comencé a considerar el castillo como mi hogar, sin embargo, así era como me sentía.
Como si hubiera llegado a mi hogar luego de un largo, realmente largo, viaje.
Por un momento, me olvidé de que existía el peligro. Olvidé todo sobre los vampiros, sob