—Hey, despierta —me movieron por los hombros con rudeza.
De inmediato mis alertas comenzaron a sonar dentro de mi cabeza. ¿Dónde estaba mi burbuja mágica protectora? ¿Por qué alguien era capaz de tocarme?
Conforme nuestro viaje continuó, había terminado por cederle la razón a Barret. La burbuja me protegía. Cuando Barret se había ido a dormir, algunos vampiros intentaron atacarme, solo para ser electrocutados gracias a la magia protectora.
Desde entonces, Barret no abandonaba mi lado. Y la burb