—¿Por qué en una bola? —pregunté, sabiendo que él estaba cerca.
Me sentía como uno de esos regalos que a los turistas tanto les encantaban.
Las horas habían pasado lentamente. Había logrado convencerle de quitarme las cadenas. Igual estaba en una prisión mágica, no necesitaba más restricciones que eso y solo me estaba lastimando, por lo que accedió.
—Es para la seguridad de todos.
—¿Eh? No te entiendo nada.
—Tú no puedes sacar ni un dedo —explicó con cansancio—. Y tampoco nadie puede ponerte un dedo encima. La seguridad de todos.
—¿Y quién demonios se supone que me metió aquí?
—Yo lo hice —respondió con orgullo—. Soy un híbrido, mitad brujo y mitad vampiro. Mantuve oculta mi esencia de brujo por años. Todo para este momento.
—¿Por qué? —pregunté—. ¿Por qué haces esto?
—No lo entenderías.
—Pues al menos trata de explicarme.
—¿Me creerías si te dijera que Dominik Black es en realidad mi padre?
La declaración me tomó por sorpresa. Eso no podía ser, no tenía sentido. Me atraganté con mi p