El dolor fue lo primero que noté, incluso antes de ser capaz de pensar con coherencia. Sentía tanto dolor en cada centímetro de mi cuerpo, que en algún punto me desmayé sin darme cuenta.
Algo húmedo estaba en mis labios y quise mover mis manos para quitármelo, pero solo entonces noté que seguían extrayéndome sangre, con mis brazos inmovilizados a los lados.
—¿Quién...? —susurré.
Abrí los ojos a duras penas. Mi visión estaba de vuelta, pero la oscuridad en la que me encontraba era tanta que no p