Valeria apretó los labios, conteniendo la angustia.
—Dios… Angélica siempre ha sido demasiado astuta. Tiene contactos en todas partes. Es capaz de cualquier cosa con tal de salirse con la suya.
Amirah cruzó los brazos, pensativa.
—Entonces, si desapareció por voluntad propia, lo hizo bien. Si la hubieran atrapado, ya tendríamos noticias.
El silencio se extendió un instante, cargado de preocupación, hasta que Nico abrió un archivo en la pantalla principal del despacho. Un mapa con marcadores roj