El silencio en el despacho se volvió insoportable.
Las palabras de Amirah seguían resonando en la cabeza de Valeria como un eco imposible de acallar. Detención preventiva. Interpol. Biagio. Pruebas cifradas. Todo sonaba a una pesadilla que se había salido de control.
Sintió que el aire se le atascaba en el pecho. Noah seguía allí, sentado, quieto, con esa calma que solo parecía esconder cansancio. Su mirada buscó la de ella, pero Valeria la apartó antes de que se cruzaran.
—Necesito… —su voz te