El día en el trabajo transcurrió extraño. Noah se mantuvo más distante que nunca de Valeria. Evitó mirarla, respondió con monosílabos y no hizo intento alguno de prolongar conversaciones ni de compartir un momento más.
Valeria lo notó de inmediato; ese cambio en él le golpeó con una mezcla de inquietud y confusión. Al final de la jornada, cuando quedaron a solas unos segundos, se atrevió a acercarse.
—¿Estás bien? —preguntó en voz baja, como si temiera la respuesta.
Noah levantó la mirada apena