El zumbido en la cabeza fue lo primero que sintió al abrir los ojos. Noah gruñó, arrastrándose fuera del sillón como si llevara una tonelada encima. El sabor amargo del alcohol aún le quemaba la lengua, y lo único que quería era agua.
Llegó a la nevera y se encontró con un par de bebidas rehidratantes y algunos suplementos. Arrugó la frente tratando de recordar cuando lo había comprado, luego vio una pequeña nota en un lado, con la letra apurada de Nico.
“Con lo que bebes, si aún estas vivo es