Noah volvió del baño con las manos húmedas todavía, pasándoselas por el cabello para despejarse. La música, las risas y el bullicio lo recibieron como si nada hubiera pasado.
Pero para él, cada sonido parecía demasiado fuerte, demasiado lejano. Valeria ya había terminado la llamada. Sonreía con cortesía a los trabajadores, y las diseñadoras, pero él la conocía lo suficiente para saber que esa sonrisa era un escudo.
Se dejó caer en un rincón, apoyando los codos en las rodillas, mientras su ment