El murmullo del salón seguía resonando en sus oídos, pero no había tiempo para dejarse llevar. Pronto los lideres fueron llamados de nuevo, esta vez a una mesa de negociación más privada.
La reunión se alargó más de lo previsto. Durante horas, Valeria estuvo sentada entre gerentes, dueños y representantes de Design Art Altiva.
Revisaron contratos, ajustaron cláusulas, discutieron entregas.
Angélica hablaba con un aplomo fingido, intentando recuperar terreno, pero la atención recaía en Mura.