Noah le hizo un gesto amable a Angelica, alejándose un poco de ella. Miro a Valeria, tratando de mantener su postura.
—¿Lista? —preguntó él, forzando un tono neutro.
Ella no respondió. Solo lo sostuvo con la mirada, tratando de ocultar lo que hervía en su pecho.
—Valeria, felicidades de nuevo —intervino Angélica, con esa sonrisa impecable que escondía veneno—. Ya me retiro.
Le lanzó un guiño
—Me saludas a Emilio. —Añadió.
El calor le subió a las mejillas y las orejas le ardieron, aunque por fue