Abrió los ojos con la luz suave que se filtraba entre las cortinas. Tardó un segundo en reconocer dónde estaba… y con quién.
Él dormía a su lado, su respiración lenta y profunda. Tenía un brazo sobre su cintura, como si temiera que se escapara incluso en sueños. Lo observó en silencio, siguiendo con la mirada la curva de su mandíbula, la sombra de su mandíbula, la calma de su rostro.
No podía evitar recordar cada instante de la noche anterior. Nunca había sentido algo así. Nunca nadie había ex