Valeria llegó a casa con el cuerpo encendido, aunque intentaba ignorarlo. No quería pensar en Noah, pero su mente lo traía de vuelta una y otra vez. Se dejó caer sobre el sofá y respiró hondo, intentando ordenar el caos que sentía.
No entendía qué le pasaba. Había pasado años controlando su cuerpo y sus impulsos, reprimiendo con éxito cualquier deseo. Desde aquel episodio a los diecisiete, y después con aquel otro hombre que solo buscó tomar lo que quería, había aprendido a cerrar cualquier puer