Noah permaneció en silencio, analizando lo que acababa de oír.
—Interesante…—pensó— el príncipe azul tiene barro en los zapatos. No voy a decírselo todavía… Mejor dejar que la imagen perfecta se agriete sola.
Escucho a Emilio lavarse las manos, lo vio por la rendija de la puerta al salir.
Varias ideas cruzaron su mente. Podía usarlo como un golpe certero a su orgullo para quebrar esa imagen altiva que tenía de él. Tal vez sembrar la duda y observar cómo se derrumbaba su seguridad. O, mejor aún