Noah salió de la oficina con paso lento, con una satisfacción extraña, como saboreando cada segundo que acababa de vivir allí dentro. No era el puesto lo que se llevaba, ni siquiera una victoria clara… pero sí una certeza… ella había reaccionado a él, aunque se empeñara en negarlo. Y eso lo divertía.
Por lo menos, lo distraía de todo lo que estaba pasando.
Lo que no terminaba de entender era cómo Alessandro Strozzi —o lo que quedaba de él— podía sentirse atraído por alguien tan insoportablement