La tarde se le fue trabajando en la remodelación de un local en un centro comercial. No le gustaba demasiado estar en un sitio tan concurrido con el uniforme de obrero, las botas manchadas y el casco, sobre todo después de haber pasado media vida vistiendo trajes a medida.
Sin embargo, notó que eso no parecía importarle al público femenino. Varias mujeres lo miraban sin disimulo, algunas con descaro y otras de reojo, pero siempre captaba una que otra mirada prolongada. Y él sabía reconocerlas.