Noah llegó más temprano de lo normal. No vestía el uniforme de obrero; llevaba unos jeans oscuros, ceñidos a su cuerpo y una camisa blanca arremangada hasta los codos, abierta justo lo suficiente para dejar entrever su clavícula y parte de su pecho. El uniforme iba doblado dentro de una mochila negra a sus pies.
El cabello ligeramente despeinado, la barba rebajada… estaba muy lejos de la imagen de un obrero común.
Se dejó caer en una de las sillas de la recepción, apoyando la espalda, con esa