El amanecer no trajo alivio, solo una luz gris que se filtraba entre las nubes bajas. Me sentĂa hueca, como si la noche anterior hubiera arrancado pedazos de mi alma para alimentar a esa cosa que respiraba dentro de mĂ.
Kaor no se apartĂł de mi lado en toda la madrugada. Apenas probĂł bocado mientras preparaba nuestras cosas para salir. Sus movimientos eran mecĂĄnicos, pero su mirada⊠estaba fija en mĂ, como si temiera que en cualquier instante ella volviera a tomar el control.
âNo podemos esperar